Los indios llamados por ellos como Apsarókas o Apsálooke ,fueron una legión poderosa y espiritual de 5,500 individuos y unos 10,000 caballos antes de que llegara Occidente a apoderarse de todo.
Ellos eran un pueblo orgulloso y guerrero despreciaban a todo enemigo de la Naturaleza que pisara sus llanuras.
Basaron su economía principalmente como nómadas, les gustaba salir a la caza de bisontes ya que era un animal muy cotizado entre la tribu y a la altura de todo Crow, su método de cacería eran realmente tácticos, los cazadores conocían a su presa, ellos sabían de su temperamento, un cazador entraba a la manada de bisontes disfrazado con una piel de lobo, los bisontes alfa iban a defender a su familia, mientras que aquel lobo disfrazado comenzaría a disparar para herir o matar de un tiro certero a la bestia, mientras otros alrededor disparaban para disipar y confundir a los animales provocando que el estrés le hiciera dar pasos en falso quebrándose la patas, o los empujaban a un acantilado y ahí esperaban otros para proceder a destazarlo.

A ellos les encantaban las praderas se cree que su civilización tuvo su auge en Montana otros dicen en Yellowstone, ellos eran nómadas iban a donde “El GRAN ESPÍRITU LES DECÍA” No por ser nómadas no tenían reglas ellos eran rígidos en cuanto su política y flexibles en su pensamiento ligados con fuerza al ritmo y simbolismo de la Naturaleza que danzaba con “EL GRAN ESPÍRITU, si había un anciano que pudiera ser una carga para la “Tribu” La tradición era protegerle, cuidarle, y nutrirse de su sabiduría y espiritualidad en el bosque el anciano con resignación aceptaba su destino pues ese anciano había sido joven y creía en esos preceptos además recordemos sin temor que la muerte para el occidente antiguo era una ofrenda para la madre tierra.

Otra regla que tenían ellos era la de proteger al ciego pues no cazaría, nunca vería la luna, no correría del invierno, simplemente nutrirle pues el tendría visiones que guiarían pues la Madre Naturaleza siempre nivela.
Ellos eran muy espirituales, en cuanto llegaba el invierno los cazadores eran benévolos con la tierra que les había fructificado la vida, dejaban sus Tipis, con carne por los ciervos que se habían dejado cazar, la fruta que se había dejado comer, y el guerrero que se había dejado matar para preservar a su familia, los peces que habían entrado a sus redes para alimentar a sus hijos y a la madre tierra por haber estado con ella y haber visto nacer a sus hijos que después cuidarían de ella.
Estas son unas visiones que me persiguen y las monto.

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